Bases para el optimismo digital
Una nueva entrada de Manuel Gil en Antinomias Libro, Bases para una teoría del escepticismo digital.
Para nosotros siempre es un placer conversar con el maestro Gil porque las cuestiones que plantea, las dudas que lo asaltan o sus percepciones e ideas particulares, siempre son un estímulo profesional. En este caso cuestiona con una serie de puntos las dudas y pegas que le plantea el tema digital: nosotros respondemos con Bases para el optimismo digital.
Nuestros comentarios en azul.
–Ser digitoescéptico supone pensar que, aunque el producto libro evolucionará hacia ese paradigma, ni los ritmos ni la emergencia del nuevo mercado se corresponderán con las necesidades verdaderas del cliente ni del editor, sino con intereses de grupos multimediáticos y de electrónica de consumo.
–No estamos de acuerdo. Y ello no implica que los grupos multimediáticos y de electrónica de consumo no tengan sus intereses. Los tienen: unos quieren vender sus informaciones y otros sus dispositivos. Nosotros pensamos que la evolución al paradigma digital viene determinada por la insostenibilidad de los graves problemas que afectan al sector (industriales y pre-digitales). Ramón Alba hace una buena síntesis de ellos en el #14 de Trama & Texturas.
–El editor debe ser un agnóstico de los formatos y un ateo de los dispositivos.
–No del todo: no pudo serlo en el paradigma libro (tipografías, papel ahuesado, gramaje, stock…) y no puede serlo (del todo) en el paradigma digital: en tanto que le afectan la producción y la comercialización.
–El libro digital (PDFs de imprenta) está emergiendo y ya presenta un estado de rigor mortis, se certifica por tanto su defunción.
–El libro digital siempre se consideró como algo más que un PDF para imprenta… Aunque muchos se hayan conformado con eso. Nosotros hablamos de algo más que un PDF.
–Viene la nube, el libro-videojuego y los webbooks. El libro digital combinando imagen, texto, sonido e hiperenlaces será el libro del futuro, pero el actual es un simple PDF de imprenta, a los que llegado el caso se les quita hasta las ilustraciones.
–Vienen muchas cosas que tienen que ver con la edición… además de los libros de toda la vida.
–Las redes sociales generalistas valen para casi todo menos para vender libros.
–Cierto: porque el márketing digital –sobre el que tanto se ha hablado y hablado– es algo más que entrar en Facebook a vender libros.
–Las redes sociales generalistas son más monólogo que conversación, reproducen así el viejo esquema de la comunicación analógica del comercio del libro. Aunque los gurus vendewebs insistan en que hay que conversar.
–No creo que la red social conformada en este caso por usted, su blog y sus lectores y nosotros, nuestro blog y nuestros lectores (en ambos casos con ramales en redes sociales generalistas) sean un monólogo: gurús al margen: se trata de conversaciones de valor (o se intenta).
–Con las redes sociales podemos estar de nuevo ante una burbuja igual que en el final de los noventa con las puntocom. ¿Vale Facebook 50.000 millones de dólares?
–Quizá si, quizá no… En cualquier caso es un problema de Facebook… Cuánto valen Amazon, Apple o Google quizá sí sea tema.
–El discurso está siendo formateado en función del soporte: 45 líneas, 140 caracteres, 5 tuits al día.
–Verdad: como lo están los artículos de una revista en papel, por ejemplo.
–Internet y las redes no aseguran por si mismos ninguna visibilidad a un libro. Esto es un mito.
–Cierto: por sí mismas no sirven: hace falta un ser humano competente, con entusiasmo y tiempo para conseguirlo (con esas herramientas). Tampoco el márketing tradicional hacía las cosas por sí mismo.
–El grueso del comercio digital del «libro generalista» estará en manos de no más de 4 o 5 empresas en un par de años.
–Sí: eso es porque los grandes se concentran mejor en ganar dinero. Y porque los independientes van cada uno a sus bolas.
–El 70% de las editoriales que hoy conocemos la tecnología disruptiva que supone Internet se las llevará por delante.
–Cierto: pero no será porque no fueron avisadas: quien no aporte valor, perderá.
–Todo lo que genera valor genera derechos (Lawrence Lessig), pero esto no supone que las generaciones wikis lo asuman.
–No se puede hablar de generación wiki, sino de usos wiki. La generación de los nativos digitales tienen otras reglas, cierto. De todos modos conviene no olvidar que son hijos nuestros y no del demonio.
–Los formatos cambian (y se pierde contenido por cambio de formatos), los contenidos permanecen.
–Cierto. Pasó lo mismo en el paradigma libro… En ocasiones los formatos mandan.
–El algoritmo de las 3Cs: comunicación, conversación, comunidad es una ecuación sin solución; demasiadas incógnitas a resolver.
–Que se resuelven en parte comunicando bien, conversando con honestidad y compartiendo con entusiasmo…
–La consultoría editorial digital durará mientras el sector no defina una hoja de ruta, fije estándares y estructure el mercado.
–Si. Pero siempre habrá necesitados… incluso para que les ayuden a implementar hojas de ruta.
La piratería no es el problema, al menos hoy por hoy, la invisibilidad sí, y la criminalización del usuario puede acabar en militancia anticompra.
–Cierto: problema generado en el paradigma libro… dicho sea de paso: la Red no inventó la piratería ni la militancia anticompra (la sobreabundancia es industrial).
–No tengo elementos de juicio para pensar que lo digital requiere un ordenamiento jurídico nuevo, pero la lectura en la nube cierra el debate sobre la piratería.
–Lo cierra, sí… porque representa un orden jurídico nuevo (también).
–Inevitablemente la cadena de valor digital romperá la cadena de valor tradicional del libro, salvo que las librerías estructuren potentes redes de valor en lectura.
–Totalmente cierto: las cadenas se rompieron: hay que pensar en redes.
–Los escandallos de precios irán inevitablemente a la baja, pero siempre habrá editores que venderán caro por ser lo que publican muy valioso para pequeños targets especializados.
–Cierto. Y ojalá por muchos años.
–El tsunami de lo gratuito ensanchará la oferta hasta tal punto que forzará los precios del contenido «comercial-corto plazo» a la baja.
–Sí, pero eso no durará siempre: sólo mientras dispongamos de petróleo “barato”. Los nuevos ecosistemas (como el de Apple) serán más bien excluyentes y caros (como pasa con la TV de pago, etc).
–La impresión bajo demanda debe ser un negocio librero, y una fuente de ventas de larga cola para los editores con mucho fondo de catálogo.
–Sí a las dos cosas: pero por aporte de valor no por exclusividades… Pensar de modo exclusivo es paradigma libro.
–Los partner tecnológicos de las editoriales son circunstanciales, es recomendable un cierto nivel de promiscuidad tecnológica.
–Lo sabemos: lo hemos sufrido en carne propia… desde los tiempos de tengo un sobrino qué, hasta la procecución del más barato todavía: el valor con que responder tiene relación con ofrecer un servicio integral (una red de servicios interrelacionados e interdependientes optimizada). Una empresa robaclientes dirá que con esa red se pretende tener cautivo al cliente.
–Los lectores no iban a leer en pantallas retroiluminadas y ahora resulta que el mercado evoluciona hacia las tabletas, al menos so señalan los últimos estudios.
–Está claro: no hay que hacer caso a la minería de datos interesada: aquí sí que nos dan gato por liebre una y otra vez.
–Si no se forjan grandes alianzas entre los agentes del sector, los nuevos players (telecomunicaciones, informática, tecnologías, comunicación) acabarán por convertirse en los majors del negocio digital.
–Ya lo son maestro: y ante el hecho consumado: atomización del sector (del resto): relleno de huecos entre grandes esferas. El sector no caminará junto como un todo homogéneo jamás nunca.
–El valor residirá en las relaciones, no tanto en las personales como en las de productos y servicios y la interrelación entre editoriales.
–Cierto: esa es la clave más importante para renovar el sector de la edición.
–El paradigma digital no supone en si mismo más lectores ni potenciales compradores.
–Ni menos… hay que bucarlos y trabajar nuevos públicos igual que siempre; y facilitar que los contenidos sean encontrados.
–El negocio de la venta a bibliotecas se lo apropiarán los «agregadores» en detrimento de las librerías, y éstas tendrán que iniciar una guerra comercial en defensa de su posición.
–O no: la guerra la harán sólo aquellas que dependían de la compra pública… Va con su modelo de negocio adoptado.
–Ante todo lo anterior parece necesario aplicar el algoritmo de las 4Ps: Planteamiento perfecto previene problemas. Cautela y no tener miedo a probar y experimentar. El éxito puede ser la resultante de una acumulación de fracasos.
–Cautela y no tener miedo a experimentar suelen ser incompibles: hay que asumir riesgos y prototipar a toda máquina. Y acumular fracasos, eso es inevitable sí.









4 Comentarios
Creo que un grado de escepticismo mezclado con cierto optimismo es sano en este mundo convulso que vivimos. Quizá lo mejor es no dejarse llevar ciegamente por ninguno de los dos extremos, y leer esta entrada y la de Manuel Gil es un buen ejercicio para evitarlo.
Hola Valentín,
Estoy de acuerdo: una mezcla justa de las dos cosas :)
Y si, en un tema donde la clave está en la gama de grises, los extremos no ayudan.
Saludos,
Muy buena también vuestra entrada. Como he dicho en el blog de Manuel, comparto muchas de sus dudas… ¿quien no? Estamos en un estadio del asunto donde lo normal es dudar. Pero en algunos casos no estoy de acuerdo con sus afirmaciones porque muchas son de “CREER” y yo creo, y mucho, en el cambio que se está produciendo.
Hola David,
Como le comentaba a Valentín: la riqueza está en el umbral amplio de la gama de grises.
Abrazos.
P.