Edición cultural: ¿presente?

Comentarios a propósito del Seminario ARCE
La edición cultural: sentido y oportunidades
1 y 2 de julio, en El Escorial.

Extraviado entre dos mundos, uno sin vida, el otro sin fuerzas para nacer.
Mathew Arnold,

ARCE

ARCE

La edición cultural

Hemos podido seguir “en caliente” el Seminario La edición cultural: sentido y oportunidades —organizado por (Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE)— realizado durante los pasados días 1 y 2 de julio en El Escorial, gracias al trabajo twittero de varios participantes, pero especialmente el de María José de Acuña y Jorge Portland, que aportaron información de valor emitiendo en directo opiniones, comentarios, y “perlas” de los ponentes y participantes. Sus tweets —bajo el hashtag #semarce convocaron a una buena cantidad de oyentes y participantes virtuales, lo que generó un buen material adicional y demuestra la repercusión positiva que tiene esta herramienta para los no asistentes. Evaluar ese material mercería un análisis por separado. Para aquellos que se quieran animar a ello, o simplemente tengan interés o curiosidad por conocer como se siguíó el evento en real-time web pueden descargarse la recopilación de los tweets desde este enlace (¡gracias Mª José!).

Las repercusiones del Seminario han merecido también algunas generosas valoraciones por parte de Alvaro Sobrino, editor de la revista VISUAL, en su blog Crónicas de Pseudonimma, los paradigmáticos Manuel Gil y Francisco Javier Jiménnez y David Soler; todo ello recopilado en Linkedin por David en el grupo Editorial & Media 2.0, en la discusión Encuentro de Editores de Revistas Culturales ARCE.

La sensación que nos queda tras estudiar las distintas valoraciones de los ponentes (no hemos leído nada más de los participantes, ¿hay alguna?), aunque impecables, es que pecan un poco de complacientes: se habla más de lo que pasó que de lo sucedido; o sea, más relato que significado. ¿Debate en red? Entendemos que esto es algo que sucede a continuación, cuando las valoraciones se han asentado pero en este caso, no hay debate en ninguna de las dos orillas. Y eso que el tema da. ¿Me gustaría saber quiénes, tras un seminario como éste, rebuscan las coordenadas de su proyecto editorial -revista o libro?

Para qué, finalmente, tanto esfuerzo, ¿verdad?

El 5 de julio, apenas finalizado el Seminario, recibimos un comunicado de ARCE cuyo contenido fue publicado en la sección de Notícias del portal de las Revistas Culturales con el título Los editores de revistas apuestan por afrontar en coalición el futuro de la edición cultural. Comunicado exprés, informativo. ¿Misión cumplida? ¿Nada más?

El comunicado empieza diciendo: “Los editores de revistas culturales, agrupados bajo el sello de la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE) coinciden en la necesidad de establecer estrategias de colaboración para afrontar de forma conjunta los retos que plantea el futuro de la edición cultural.” Y que “Esta es una de las conclusiones del Seminario… que expuso al término del mismo Manuel Ortuño, Presidente de ARCE; quien se refirió también a que «edición cultural» es un concepto en el que deben agruparse editores de revistas y libros, que cuentan con señas de identidad muy determinadas.

La nota continúa diciendo que: “El Presidente de ARCE resumió como temas principales abordados en las jornadas, la crisis del modelo de distribución y la necesidad de reflexionar sobre modelos alternativos para salir al encuentro de los lectores. Como representante de las revistas culturales, manifestó la voluntad de la asociación por seguir contando con la colaboración y la complicidad de editores y libreros para mantener abierto el debate en la búsqueda de soluciones conjuntas para el futuro de la edición cultural.

Llegar a unas conclusiones que, de facto, constituyen la espina dorsal de la intencionalidad de la propuesta, es como aquél que camina por el desierto y descubre que ha vuelto al punto de partida.

En la sección Quiénes somos del web corporativo de ARCE se puede leer que “La Asociación de Editores de Revistas Culturales de España (ARCE) nace en el año 1983 por iniciativa de los propios editores de este tipo de publicaciones con el propósito de poner en común los recursos e instrumentos necesarios para la promoción de estos proyectos culturales y empresariales.” A principios de enero de 2006, en Tökland, publicamos una entrevista que realizamos con Txetxu Barandiarán a Manuel Ortuño, en las oficinas de ARCE. En dicha entrevista, Manolo aporta unos detalles que, desde mi punto de vista, son clarificadores… que, pienso, de haberse tenido en cuenta en este seminario, deberían haber trastocado un poco las conclusiones:

Manuel Ortuño en Tökland
Manuel Ortuño en Tökland

1. En el primer vídeo ¿Desde cuando ARCE?, efectivamente, todo empezó institucionalmente en noviembre de 1983, y por iniciativa de los propios editores… ¡5 editores! según palabras de Manuel Ortuño: un grupo reducido de personas inquietas que asume un liderazgo. No fue por tanto un movimiento de conciencia colectiva, sino una acción guerrillera de un grupo pequeño muy comprometido. Se asumió un liderazgo y …hasta hoy. Según palabras de Manolo: “un grupo de amigos y colegas“. Se trató de una escuadra intelectual que se quería, que se respetaban como personas, que debatían y discutían y, sobre todo, intelectual y profesionalmente pegada a la piel de los cambios de aquel momento. Ya entonces detectaron que se estaban produciendo cambios en el sector de la edición (de las RRCC): cambios, como no podía ser de otra manera, promovidos -dice Manolo- por las profundas transformaciones políticas, sociales y económicas de aquel momento. Que ya supusieron en aquel momento que un tipo de revistas de pensamiento y cultura, pasarían a mejor vida. Que ya supusieron en aquel momento, del nacimiento de proyectos nuevos mucho más especializados. Circunstancias que, unidas a un cambio de gobierno importante, propiciaron una unión de fuerzas y recursos. Inicialmente planteada para entablar negociaciones con la Administración Pública en un momento en que tanto el sector de los medios de comunicación (la prensa escrita sobre todo) como el de la edición (de libros, sobre todo) eran objeto de importantes ayudas para su reconversión.

2. En el segundo vídeo Pasado y presente, Manolo comenta que ARCE ayudó a cortar esa tendencia de cierre de cabeceras; y cómo ARCE fue testigo a finales de los ochenta y principios de los noventa del alumbramiento de muchos nuevos proyectos. En el momento de la entrevista, finales de 2005, Manolo apunta que ARCE se plantea una serie de líneas de trabajo “acordes a los tiempos“.

Fundamentalmente:

a) la promoción y proyección de las RRCC en el espacio público de España e Iberoamérica;

b) afrontar las transformaciones que las nuevas tecnologías provocan en el territorio en el que se mueven las revistas y

c) insistir en que esos ciento y pico proyectos son un espacio privilegiado para el análisis, la reflexión y el debate intelectual y cultural.

Manolo comenta que, también alrededor de estas transformaciones sociales tan acuciadas, hay que estar alerta para que no se uniforme el pensamiento y que por tanto, desde ARCE, se impulsarán acciones y eventos como pretextos para impulsar debates.

Lo que ocurre es que hasta la fecha, acciones como este seminario, mayormente han tenido como objeto tratar de entender y asumir esos cambios en el seno de la edición cultural. Y como no han terminado de encontrar el dígito con el ombligo, no ha terminado de convertirse en esa correa de transmisión intelectual y cultural necesaria ni, desde luego, proyectarse y promoverse iberoamericanamente como hubiese sido deseable. Porque lo que ha pasado es que la cultura, el pensamiento y los acontecimientos, no han parado de transformarse; pero, la edición cultural, se quedó allá.

3. En el tercer vídeo, sobre la Evolución de las Revistas Culturales, Manolo define qué es una revista cultural (y por extensión, un proyecto editorial cultural): “Es un proyecto pegado a su tiempo.” ¿Quién de ustedes no está de acuerdo con esta definición? Yo sí: me parece sintética y brillante; pero el problema es que esa definición no creo que pueda ser aplicada al conjunto de las cabeceras que paragüea ARCE, ni al conjunto de lo que sea que sea la edición cultural; es más… muchos de ellos, cabalmente, se autodefinen culturales porque precisamente se quedaron enganchados a una idea de cultura y pensamiento que ya fue. Manolo, comenta algo con lo que también estoy bastante de acuerdo: que a un proyecto cultural la rabiosa actualidad le trae al pairo… ¿Y pues? ¿Cuales son las diferencias entre la rabiosa actualidad y sostener un proyecto pegado a su tiempo? Yo sé que Manolo es un tipo móvil capaz de vertebrar una discusión sobre la diferencia entre lo que pasa y lo que sucede… Pero ¿y el conjunto de ARCE? ¿Y el conjunto de la edición cultural? ¿Es capaz de trabajar sobre esas sutilezas? Visto lo visto… Vistas las nuevas conversiones a los nuevos sacerdocios, visto como gestionan los flujos de ideas-semilla, tengo mis dudas.

4. En cuanto al Futuro de ARCE… parte del cual hemos recorrido prestando especial atención a su evolución como proyecto y a la trayectoria de Manolo como editor, en aquel momento (finales de 2005) se planteaban los siguientes esfuerzos colectivos: nuevos soportes, nuevas tecnologías… en combinación con el fin de la necesidad de intercambiar papel a nivel internacional… y mayores sinergias con publicaciones afines de colaboración horizontal.

En cuanto a este último punto, el verano pasado, un par de semanas antes de iniciar nuestra expedición OBIEI a FIL Bogotá, junto con Martín Gómez conversamos con Manolo y llegamos a un consenso en torno a que la empresa es cualquier cosa, menos fácil: que aunque se sueñe con lo mismo, cada uno trabaja en su propia dirección… y que, tristemente independiente, significa cada uno a su bola.

Entre tanto –vía Paradigma Libro– “…durante dos días, un conjunto de ponentes, entre los que se encontraban algunos destacados libreros, ha puesto sobre la mesa una realidad incuestionable: el estrechamiento de los espacios dedicados a la edición cultural en librerías y puntos de venta, por lo que se hacen necesarios encuentros transversales del sector como éste para sacar conclusiones y reflexionar sobre alternativas.

Que “…Manuel Ortuño… tuvo oportunidad de subrayar la singularidad de la «edición cultural» (frente a otras etiquetas menos acertadas como «pequeña edición» o «edición independiente»), cuyo sentido, intencionalidad y vocación de causar un impacto en el entorno social y generar debate la posicionan más allá de las leyes del mercado.

Recomendamos el visionado y estudio de estos 10 minutos con Alejandro Katz (en realidad los últimos 5), producidos en el stand de ARCE en FIL Guadalajara ’09 por OBIEI

En el que dice cosas como estas:

• Una propuesta editorial coherente y de calidad, enuentra en el tiempo a su público…

• Los públicos no se pueden inventar.

• No hay razones ideológicas para que las cosas sean de una manera o de otra.

• Hablar de edición independiente (o cultural) significa un recorte arbitrario y no preciso que obedece más a razones y afinidades subjetivas e interpersonales que a fundamentos que posibiliten acciones colectivas.

• Las definiciones (por ejemplo, “edición cultural”) que recurren a conceptos dispersos sirven para obtener prebendas particulares, no para la generación de políticas colectivas transparentes.

• Para hacer políticas hay que ser capaz de estructurar un discurso que no dependa de la valoraciones subjetivas y difusas.

• Finalmente (las editoriales culturales) son empresas y si triunfan o fracasan es por su relación con el mercado no por su calidad cultural.

Por su parte, Luis Suñén, –también vía Paradigma Libro– “…reivindicó su papel fundamental en la generación de pensamiento, y reclamó para ellas «el espacio que han abandonado los suplementos culturales de los periódicos». Los editores de libros, concluyó, necesitan el buen hacer de los críticos de las revistas culturales. Aún así, subrayó los serios problemas de distribución que las revistas culturales sufren en este país, lo que pone en serio peligro su visibilidad y por tanto su subsistencia.

Pero Luís… ¿De verdad crees que puedes reivindicar para las RRCC un papel fundamental en la generación de pensamiento? ¿Es que acaso no se está generando —fuera de las RRCC— ningún tipo de pensamiento? Que los editores de libros necesitan el buen hacer de los críticos de las revistas culturales… vale: ¿y viceversa? ¿Las RRCC necesitan del buen hacer de algunos editores?…

En la sesión del viernes –sigo vía Paradigma Libro– “…se abordó el papel de los contenidos digitales en la transición digital. La intervención de David Soler, mesurado, pedagógico y convincente, versó sobre la oportunidad que significa Internet para el mercado de la edición cultural. Soler subrayó la importancia que para cualquier editor cultural debe cobrar el compartir y conversar con sus lectores, para lograr así fidelizarlos a largo plazo. La clave está en generar valor, tener claro cuál va a ser el modelo de negocio a seguir, y plantearse que estamos ante una carrera a largo plazo, donde se premiarán la participación activa y la creación y mantenimiento de comunidades de referencia.

Por su parte, –sigo vía Paradigma Libro– los miembros de Anatomía de la EdiciónAlberto VicenteSilvano Gozzer, enfatizaron la necesidad de que las estrategias de comunicación on line de los editores culturales evolucionen «del asalto al encuentro» con los lectores. Para ello, la escucha activa e inteligente les dotará de la sabiduría necesaria para añadir valor a su presencia en las redes. «Más que ser 2.0, el editor cultural debe tener claro cuál es su objetivo».

Estamos totalmente de acuerdo… ¿Cómo harán lo editores “culturales” para convertir esa sabiduría en un plan sostenible y con retornos (a corto plazo si puede ser) medibles en dinero?

Vía Los futuros del libro: ”ARCE celebra hoy y mañana en El Escorial su seminario anual, dedicado este año a reflexionar sobre algo tan acuciante y, a veces, tan desvaído, como la posibilidad de seguir editando contenidos culturalmente exigentes, políticamente comprometedores, intelectualmente desafiantes.

Joaquín… ¿Es que no se están editando contenidos culturalmente exigentes, políticamente comprometedores, intelectualmente desafiantes? Quizá no sean revistas, quizá no sean RRCC… pero ¿no convendría traspasar experiencias de éxito sobre casos editoriales de otros territorios que están produciendo (y rentabilizando) contenidos culturalmente exigentes, políticamente comprometedores, intelectualmente desafiantes? Y si no hay ejemplos… hay que ser sincero y decirles: ¡Están solos! ¡Prueben, fallen… pero harán historia!

Vía David Soler: “En primer lugar la valentía que demostró ARCE al plantear el debate de forma tan abierta y que no hicieran del seminario una cosa solo “para ellos”, sino que ahí se dieron cita editores de libros, librerías, periodistas y editores y consultores independientes.

Cabría preguntarse si un evento de este tipo a estas alturas no debería integrar en el plan una especie de seguimiento, una gestión del retorno. Algo, no sé; porque lo que sí sé… es que con decir las cosas no basta: hay que seguir de cerca a los que han mostrado interés y ayudarlos en cada caso, en lo posible. El formato (y el soporte posterior) del evento ha de evolucionar. Si, definitivamente, más que sinergias colectivas, sinergias individualizadas.

Se entiende perfectamente la función y la importancia de la Red. En algún momento alguien llegó a decir “cada bloguero es un crítico literario más“. Se le da mucha importancia a ganar visibilidad en la Red.

Si, la visibilidad lo es todo en una economía de la abundancia. Pero la atención es un valor inflacionario (en una economía basada en la atención). Hay que evolucionar del marketing a la producción de contenidos específicos que, además de visibilizarnos, aporten un valor al lector… a la sociedad, al ciudadano. La visibilidad ya no puede ser sólo márketing: si no, pues eso, tenemos todo ese spam editorial y cultural que nos ahoga como lectores y nos acogota como empresarios.

También se tiene muy claro que el producto digital, esté en la red o en un ebook, tiene que añadir valor. El PDF, que puede estar muy bien en según que casos y según a qué precio y con qué objetivo, no es el camino.

¡Por supuesto! Se trata de eso: ha de haber un valor en sí, más allá del marketing… Y por tanto, tema de lo que casi nunca se habla en estos espacios, es capital definir una estrategia digital “bien pegada a la realidad de cada empresa”: de la cual cuelguen todos estos hilos y todas estas nuevas costuras: ¿cuántas de las empresas asistentes tienen realmente diseñada una estrategia digital? Dentro de la necesaria transformación de este tipo de eventos, está la integración de servicios relacionados: nuevos y añadidos valores que aporten al participante interesado, análisis, tabulaciones, críticas… Acercamiento de oferta y demanda.

Por último, tiene sentido cerrar esta nota con propuestas ¿verdad? Bien, tomo de referencia las propuestas de los paradigmáticos Jimenez & Gil porque divergimos, sanamente, de ellas.

• ¿Agruparse horizontal y transversalmente e intervenir en el capital de ciertas librerías. Ejemplo ADELC en Francia?

Sin duda que la experiencia francesa es deliciosa y muy interesante… y puede ser un referente; pero, todavía (o, por suerte) España no es Francia. Nosotros proponemos que se aíslen casos de éxito en España, se anatomicen y se extrapolen modelos. Y que esa unión transversal, empiece por darse el el terreno de la comunicación de valor. Que se intervenga con capital en conjunto, sí, pero en una dirección que directamente aporte un valor al mercado en relación a esos negocios (como entendemos que sucede con la Comunicación cultural).

• ¿Acuerdo con librerías para certificar el concepto «librerías de fondo» El problema de esta propuesta es la necesidad de una fuerte implicación de la administración. Ejemplo, el sello «LIR» en Francia?

Una de las diferencias con Francia, claramente, tiene que ver con el peso y el el hacer de las administraciones. Claro que han de apoyar (como pasó en 1983) las reconversiones… claro que sí: y la apuesta ha de ser firme… pero nuestras administraciones si de algo han dado fe durante estos años, es de una completa incompetencia. Hay que generar nuevos lobbys muchos más centrados en la evolución del mercado, no que vayan tan a remolque como los actuales. Pero lobbys auténticos: marcádamente comerciales, sin la ambigüedad político privada de los que nos representan actualmente.

• ¿Abrir librerías de la edición cultural Ejemplo, las librerías que han creado algunos editores en España y/o Feltrinelli en Italia?

Pensamos que no. Más bien hay que generar un grupo de liderazgo con las que ya están abiertas a la edición cultural… ¡Independientemente del tema de los soportes! y las que no, ellas mismas. Se sumarán o no: pero depende de ellas. Aquellas que por el camino hayan abandonado realmente su relación con la cultura y se hayan convertido meramente en puntos de venta de libros, presentan una problemática bien distinta… que ha de abordarse de otra manera. En cualquier caso, no hay que confundir apoyos a la reconversión con subvencionalidad. Hay que terminar con el apoyo a proyectos en coma comercial ya que eso lastra enormemente el apoyo a los proyectos que están haciendo bien las cosas. Las reconversiones, no lo olvidemos, ayudan a vivir, no a morir. Pasa como con los créditos: se consiguen con más facilidad cuando más boyante es la empresa.

ARCE Go!

Y, para iniciar el trabajo en cualquiera de las líneas planteadas anteriormente parece imprescindible:

• Avanzar en fórmulas nuevas de asociacionismo de los editores. De lo horizontal a lo transversal, buscando:

• Sinergias competitivas,

• Economías de escala

• Tamaño.

• Metamarketing. Desarrollo de planes integrados de marketing off y on line, aprovechando que Internet es un metamedio —todos los medios confluirán allí.

¿De lo horizontal a lo transversal? ¿Es que hoy podemos hablar de asociacionismo editorial transversal? Pensamos que no. Los modelos asociativos vigentes, ya no sirven. Hay que aceptarlo de la misma manera que se acepta que se cierren librerías, editoriales… Hay que trabajar redes, no centros neurálgicos de poder (editorial): formas nuevas de relación basadas en puntos de contacto; porque como decía Manolo en una ocasión, Trama Editorial tiene más que ver con Anagrama o Siruela que con una editorial de sudokus. Y desde ahí sí: sinergias competitivas, economías a escala, metamarketing, y sobre todo, internacionalización… pero no como sector, sino como empresas (de cultura, etc.).

Porque sí, estamos de acuerdo con Jimenez & Gil cuando dicen que “En la situación actual, con el agravante de una fuerte crisis económica y una contracción del consumo enorme,  el tiempo corre en contra de la edición cultural, y cuestiona abiertamente su viabilidad empresarial“… aunque arrancaríamos una aseveración tal, más desde atrás: porque hace rato (crisis al margen… que no es poco) que la viabilidad de algunos proyectos editoriales está comprometida; más porque se han descabalgado de algunos acontecimientos, que porque el tiempo, en sí, corra a la contra… Ese es el gran tema: que la edición cultural… encerrada en una idea de cultura limitante y limitada, se quedó fuera de los cambios, de lo que ha venido pasando.

TAGS: , , , , , , , , , , ,

10 Comentarios

  1. David Soler dice:

    uau! esto es un post/análisis y lo demás son tonterías ;-) Muy buen trabajo y felicidades!

  2. Enhorabuena Pensódromo, una reflexión con lápiz y papel, con una lectura meditada de cada post de los colegas y con aportaciones originales que van más allá y facilitan nuevos encuentros. Buen trabajo. Y rotunda conclusión: “la edición cultural… encerrada en una idea de cultura limitante y limitada, se quedó fuera de los cambios, de lo que ha venido pasando”. Eso quizá signifique que la “edición cultural” se debe reinventar. Felicidades.

    • Pablo Odell dice:

      Gracias Javier (entiendo que hablas en nombre de Manuel también: gracias también al Maestro). Es cierto, ha sido una lectura meditada de materiales algo más que colegas. El trabajo que trasladan ustedes desde Paradigma Libro es imprescindible… sobre todo para disentir –que es finalmente de lo que se trata. Es mucho más fácil encontrar las diferencias, incluso la originalidad del pensamiento propio, enfrentándose al espejo de pares (que al reflejo de los impares, ya sabes). La base reflexiva que ustedes ponen sobre la mesa es pábulo determiante para que muchas hagamos mejor nuestro trabajo.

      Definitivamente, la edición cultural debe reinventarse.
      Abrazos.

  3. Schiaffinomaraca dice:

    Impecable análisis.
    Me parece,en muchos casos,una pérdida de tiempo y de neuronas si se les denomina “editorial independiente”,”edición cultural”,etc. Cuando se llegue a un punto de acuerdo,si es que se llega, aunque no es necesario,los cambios se producen tan rápido que tendran que comenzar nuevamente la discusión para encontrar una nueva denominicaión a lo que esta ocurriendo.
    Creo que se necesita más acción y menos discurso.
    A leer “La guerra de la pulga”….no confundir con “Memoria de una pulga”, que también esta muy bien.

    • Pablo Odell dice:

      Nos tememos que no se llegará a ese punto de acuerdo, ¿verdad? Porque cada vez parece más claro que ese no acuerdo funciona como buen parapeo para evitar otros debates. Porque, es así, la velocidad de los cambios es enorme: y que estos suceden mucho más deprisa que lo que tardan los debates en comprenderlos, es un hecho.

      Estamos en la misma línea: más acción y menos charla.

      Buscaré información sobre ese texto.
      Saludos y buen fin de semana.

      P.

  4. Schiaffinomaraca dice:

    No es fácil pero no hay duda que tenemos, libreros y editores, que sacudirnos de un nontón de “verdades” que teníamos/tenemos encima.
    El cambio comienza por cada uno de nosotros y no intentar, me deja esa idea ciertos discursos,que otros cambien para nosotros.

    Claro que es mucho más fácil esperar “soluciones” de los diferentes espacios institucionales o del estado.

    Buen fin de semana también.

  1. Tweets that mention Edición cultural: ¿presente? | Pensódromo 21 -- Topsy.com
  2. Tweets that mention Edición cultural: ¿presente? | Pensódromo 21 -- Topsy.com

Deja un comentario