¿Estrategia para editores?
Con el sugestivo título de “ebooks – Hacia una estrategia digital del sector editorial – Análisis preliminar para el desarrollo de una plataforma de distribución de contenidos digitales“, la Cámara Argentina del Libro publicó, a principios de mayo, un exhaustivo, extenso y documentado estudio “preliminar” [sic] que pretende “…hacer foco en aquellas dimensiones que pueden ser determinantes en el diseño de la estrategia del sector…” e intentar así avanzar una respuesta al interrogante: ¿De qué modo puede enfrentar el sector editorial los desafíos de la globalización y los efectos de la digitalización?
El estudio, realizado por Roberto Igarza, Doctor en Comunicación Social especializado en las nuevas formas de consumo cultural, fue presentado en el marco de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires el pasado día 7 de Mayo. Hace un extenso análisis del estado de situación de las principales problemáticas vinculadas a la digitalización de los contenidos, a la evolución de su oferta y demanda, y a las modalidades de distribución, y comprende aspectos tan diversos como el desarrollo del mercado de las plataformas de distribución, el proceso de la digitalización del acervo editorial, los nuevos formatos de distribución, la visibilidad de la oferta cultural local en la era digital, el impacto de la transformación de los sistemas educativos en el consumo de contenidos, la incorporación de nuevos jugadores a la cadena de valor, la globalización de la oferta y demanda en los entornos digitales y la evolución de los dispositivos de lectura, tanto fijos cómo móviles.
En todas las actividades del sector se percibe la necesidad de comprender mejor algunos fenómenos culturales, sociales, políticos y tecnológicos que tienden a influir en las maneras en que se practica la lectura y se consumen contenidos, en las modalidades de comercialización y distribución de libros, en la evolución del concepto “libro en el imaginario colectivo (tanto de los referentes sociales como del público usuario) y en la conceptualización misma del libro como bien cultural a nivel político y económico. Desde una distancia más o menos prudencial según el estado de situación de cada eslabón de la cadena de valor, cada uno reflexiona acerca de cómo integrarse a esta etapa de la era de la digitalización particularmente marcada por las nuevas formas de consumo cultural y una globalización exacerbada de la oferta y la demanda.
Pero no sólo analiza. También sugiere una alternativa: el desarrollo de una plataforma colectiva de distribución de contenidos en diversos formatos digitales capaces de ser leídos en todo tipo de dispositivos, tanto fijos como móviles. Plataforma nacional, en primera instancia, pero con vocación internacional, multilatina e iberoamericana, y que impulsaría decididamente la digitalización del corpus editorial, funcionaría como el elemento catalizador para la reconversión industrial y permitiría articular oferta y demanda en un espacio virtual de amplia diversidad cultural.
Más allá de que podamos coincidir sobre las propuestas sugeridas o con algunos de sus planteamientos; más allá de la contradicción que implica pretender preservar el modelo de negocio en un entorno que, precisamente, pone en crisis ese modelo, consideramos que se trata de un estudio de lectura recomendada para todos los actores del sector editorial de habla hispana. Es un ‘estado del arte‘ que ofrece una excelente y exhaustiva base informativa, suficientemente amplia como para permitir una perspectiva global sobre los desafíos planteados por esta “era de la digitalización” y sus efectos en la cadena de valor, y poder reflexionar sobre ella. Hasta donde conocemos, no hay ningún estudio de estas características en lengua castellana.
No podemos menos que felicitar esta iniciativa de la Cámara Argentina del Libro que, auspiciando este estudio, ha asumido un papel de liderazgo y orientación para con sus miembros, la mayoría de los cuales seguramente comparten con sus pares de otros países una sensación de desconcierto ante las transformaciones que ya están ocurriendo. Y decimos esto con un sentido de sana envidia. Ojalá las organizaciones corporativas del sector de este lado del Atlántico encargaran estudios de este nivel de seriedad y rigor.
El estudio está disponible para ser descargado desde este enlace.
Sugerimos que no demoren en leerlo: en pocos meses pueden haber cambiado ya varias cosas!!
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Aviso a navegantes:
Para motivar a lectores indecisos, os contamos el final!!
El estudio finaliza con una sección titulada Las 12 preguntas que buscan respuestas y que reproducimos:
¿Qué actitud adoptar ante:
1) las nuevas prácticas de lectura y las nuevas prácticas sociales alrededor de la lectura (comunidades virtuales, compartir contenidos, recomendaciones y procesos de selección de texto, extracciones y remezclados, etc.)?
2) la incorporación de nuevos formatos de lectura?
3) otras plataformas físicas que funcionan como “expendedoras” automáticas de libros impresos y de ebooks en las proximidades de los públicos potencialmente demandantes?
4) las nuevas formas de impresión bajo demanda (POD) y de delivery?
5) la llegada masiva de dispositivos computacionales a los bancos de escuela y universidades?
6) la introducción de nuevos jugadores provenientes de otros sectores (tecnologías, telecomunicaciones, comunicación)?
7) el robustecimiento de ciertos roles de organización e intermediación en la distribución de contenidos digitales a las bibliotecas públicas, escolares y universitarias?
8) la posible venta de dispositivos de lectura digital (ereaders, 3GTM, iTablet) a través de grandes cadenas de distribución?
9) las modificaciones que introducen los nuevos modelos de negocios en el pricing, en los márgenes y en la distribución de la rentabilidad en la cadena de valor?
10) la gran cantidad de títulos y autores que se multiplican en Internet por fuera de la red tradicional de negocios?
11) la volatilidad de los títulos en cartera y la gran cantidad de títulos agotados o descatalogados?
12) el surgimiento de nuevas plataformas de distribución en formatos tradicionales y digitales?
Interesantes las preguntas, ¿no les parece? ¿Tenemos respuestas?








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